En Castro, una ciudad conservadora al sur del mundo, se desarrolla la vida de Juan Leocadio Araya Silva, conocido hoy bajo el seudónimo de “Luwy la Pincoya”. Su historia es la de una persona que ha levantado la bandera de la diversidad sexogenérica en un tiempo y un lugar donde mantenerse fiel a sí mismo significó luchar contra viento y marea.
A días del estreno de la obra que llevará al escenario del Centro Cultural de Castro episodios de su vida, conversamos con quien se ha transformado en un símbolo de valentía, perseverancia y amor.
¿Cómo nace la idea de hacer una obra de teatro sobre tu vida, Luwy?
A Patricia Águila, que es dramaturga, poeta y escritora, la conocí cuando era una niñita. En ese tiempo, junto a mi amiga “La Corrupta”, entregábamos caramelos para Navidad y también para Halloween. Entre los niños que llegaban a pedir dulces estaba Patricia.
Pasaron los años y nos reencontramos en el cumpleaños de una amiga en común. Se acercó a mí y me dijo: “Hola, te admiro por tu valentía, tu fuerza y tu cariño. Recuerdo cuando yo era niña y me regalaste dulces”.
Yo le respondí: “Qué bueno que tengas ese recuerdo de mí. Tú eres escritora y poeta, hazme un poema”.
Ella me contestó de inmediato: “No, yo te voy a hacer una obra de teatro”.
Y así comenzó esta aventura.
Me llamó en marzo y, la verdad, pensé que me estaba tomando el pelo. Pero llegaron varias personas a mi casa y comenzamos el proyecto. Abrimos el baúl de los recuerdos y cada fotografía nos llevaba a una historia distinta. Así fuimos narrando y estudiando mi vida durante tres años. Llegaban a las cinco de la tarde y muchas veces se iban a las tres de la mañana. La investigación pasó volando.
¿Quiénes están tras la obra “Luwy la Pincoya”? ¿Cómo llega a concretarse este proyecto?
El proyecto se concreta gracias a la Compañía La Navegante, integrada por diversos profesionales del mundo teatral.
En el elenco me acompañan tres actores: José Manuel, Jesús Peillao y Margarita, quien interpreta el papel de mi hermana. La dramaturgia está a cargo de Patricia Águila y la dirección de Sebastián Ayala.
¿Cómo ha sido para ti, en lo personal, este proceso?
Jamás pensé que tendría una obra de teatro sobre mi vida mientras aún estoy vivo. Muchas veces estas cosas se hacen después de que una persona fallece.
Para mí ha sido un proceso lleno de amor y espiritualidad. También ha significado reencontrarme con mi pasado, un pasado donde Patricia encontró belleza y amor. Porque, de alguna forma, el amor tiene que demostrarse con hechos.
He estado en la lucha política, en la disidencia sexual, en la iglesia; he estado en muchos espacios distintos. Ha sido un camino difícil, con altos y bajos, pero cuando hay amor todo se vuelve más llevadero.
Luwy, ¿cómo ha sido levantar la bandera de la diversidad en una comuna conservadora al sur de Chile?
Muy difícil. Muy, muy difícil. Pero aquí estamos, resistiendo hasta el último momento.
Me ha tocado enfrentarme a personas muy conservadoras. Pienso mucho en la historia de mi mamá y mi papá, que también lo eran. Sin embargo, conmigo fueron cambiando. Llegó un momento en que dijeron: “Vamos a luchar por nuestro hijo y tenemos que apoyarlo en lo que venga”.
Desde niño siempre me mostré tal como era. Nunca me escondí, aunque hubo momentos en que tuve que ponerme a la defensiva. Aprendí a defenderme de las personas conservadoras y de la homofobia. Muchas veces me tocó luchar contra ella.
Así fui construyendo mi camino y levantando la lucha de la disidencia sexual. Participamos en marchas y movilizaciones para conseguir derechos que hoy existen y que espero nunca se borren de la memoria colectiva.
Nos ha costado mucho alcanzar esos avances. Ha sido difícil y me emociona recordarlo. Pero aquí seguimos resistiendo, no solo yo, sino también muchas personas de mi generación y otras que ya partieron, luchando hasta el final.
¿Cuándo es la obra, dónde se presenta y quiénes pueden asistir? ¡Invítanos!
La obra sobre la vida de Juanito Araya Silva se presentará en el Centro Cultural de Castro a las 19:00 horas. Es importante llegar con anticipación, ya que las puertas se abrirán a las 18:00 horas y la función comenzará puntualmente.
La recomendación es para mayores de 14 años. Sin embargo, si asiste alguna persona menor de edad, será bajo la responsabilidad de sus padres o tutores. De todas formas, no hay nada que los niños o jóvenes no puedan ver; también debemos educar a través del arte.
Quiero invitar a toda la comunidad a asistir, participar y conocer esta obra que relata mi vida. Porque, como siempre lo he dicho:
“Es una historia de amor”.
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Por Adriana Ampuero B.
Movimiento Archipiélago Soberano













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